Domingo 23 de febrero de 2020
“Patoto”
Dicen que el maratón te pone en tu sitio…
La Maratón de Sevilla empieza el día 17 de noviembre tras la media de
Elvas-Badajoz, mi segunda media. En la comida posterior, celebrando el
cumpleaños de mi tito Antonio, surge la pregunta ¿cuál es tu próximo objetivo?
Se hace el silencio y digo que descansar. En ese instante ya estaba la Maratón
de Sevilla en mi cabeza.
Durante la semana la idea comienza a tomar forma, me uno al club de
Atletismo Santa Marta y hablo con Paco (PACO-MODESTO). Él se ofrece a darme
consejos para la preparación, tiene mucha
experiencia en este mundo y acepto encantado.
Los entrenamientos se inician a principios de diciembre, serán tres meses
de preparación cinco días a la semana. Parece mucho, sin embargo, la mayoría de
los días los entrenamientos son de, aproximadamente, una hora.
Durante este tiempo he tenido la oportunidad de correr con mi hermana,
con el Club de Atletismo Santa Marta (Sindi, viva la tortilla de patata de tu
madre), con el amigo José David “Palillo”, con los hermanos Trigo, por las
calles de Milán, de Sevilla, Montijo, Santa Marta y La Morera.






Después de tres meses de grandes momentos, llegó el fin de semana. El
sábado por la mañana, mi familia toma rumbo a la capital andaluza. Llegamos a
la hora de comer, mi hermana había reservado en la Casa del Tesorero, lugar muy
recomendable en el que trabaja nuestra paisana Montse, tomamos una buena
carga de hidratos y, a continuación, vamos a la feria del corredor para recoger
el dorsal y hacernos las fotografías correspondientes. Posteriormente, damos un paseo por la ciudad y
a eso de la diez y media nos vamos al hotel.
Son las 6:20 de la mañana del domingo 23, suena el despertador y empiezo
a prepararme. Estoy muy ilusionado, me tengo que acicalar ya que hoy bailo con
la más guapa.
Salimos a las 7:30 del hotel, en la entrada al guardarropa me dejan mi
padre, madre y hermana. Posteriormente, tras darle el dorsal al amigo Lito, voy
a mi cajón (cajón negro 3h-3:15).
Ahí estoy yo, hace menos de un año empecé a trotar de mi casa a la
dehesilla y ahora me disponía a correr una maratón. Dan la salida y el cuerpo
se pone en funcionamiento, tengo en mente ir a 4 min 20s cada km, creo que tengo
piernas para aguantar ese ritmo, además, si, posteriormente, me veo fuerte no descarto la posibilidad de mejorar, sin embargo, será la maratón la que me ponga
en mi sitio.
Los primeros cinco km se hacen a 4:20 clavados, me noto muy bien. No
tengo ninguna molestia, me puedo permitir el lujo de decir que estoy
descansado. Se acerca el km 7, veo una bandera de España y alguien grita “Viva
España” miro al lado y no me lo puedo creer, Kiko y Antonio Trigo, el primero me da
un abrazo y el segundo me regala una sonrisa. Tengo que destacar el esfuerzo de
Kiko, tras varias semanas de lesión se ha puesto el dorsal y ha terminado su
primera maratón con un tiempazo de 3h y 8min (los Trigo los tienen muy bien
puesto).
A partir de ese km tendré su compañía. Los veo muy fuerte, les propongo
que vayan más rápido, a lo que Antonio contesta que me ponga a su lado. Vamos
corriendo y en el km 12,5 nos animan sus familiares, nos dan unos ánimos muy
necesarios. Los km pasan y llegamos al km 21, hemos hecho media maratón en 1h
30min, a partir de este momento empiezan
a salir los entrenamientos. En este instante les vuelvo a decir que tiren, poco
a poco se van alejando, sigo concentrado en mi carrera, yo y mi dorsal 2494
“Patoto”.
Durante estos kilómetros intento que el viento no me moleste mucho, hay
poca compañía. Veo a un compañero de Don Benito y le espeto “Vamos Extremadura”
sonríe y de fondo escucho ¡Pedroooo! Son los hermanos que han parado a hacer
sus necesidades, sonrío y sigo corriendo, seguro que me alcanzan.
Sobre el km 27-28 llegan a mi
altura, veo a Antonio muy fuerte, su
tiempo en una maratón está en 2h y 47 min (un auténtico fenómeno), sin embargo,
Kiko decide ir a ritmo. Llegamos al Benito Villamarín, hay gran animación y me
contagio, salgo con fuerza y me doy cuenta que Kiko se va quedando, su hermano
lo acompaña.
El siguiente objetivo es el km 35, ahí me está esperando la familia Amo-Toro, es una alegría saber que
en mi vida hay gente como vosotros.
Tras recibir los ánimos, llego a la plaza de España y, posteriormente, a la catedral. Ahí está lo más importante, mi
familia. Me dan fuerzas para apretar, es increíble lo que se siente cuando
llevas 40 km en tus piernas y te dan ánimos.
Suena una gran batucada, mucha gente animando, entre ellas, a la familia
de los hermanos, sin embargo, tomo la última curva y se hace el silencio,
me quedan 195 m para despedirme, por el momento, de mi abuelo “Patoto”. Abuelo nunca me has dejado y
en este día tan especial tampoco. Gracias por estar SIEMPRE a mi lado.
Dicen que una maratón te pone en tu sitio, el mío está en 3 h
4 min y 44 s.
Agradecimientos:
A mi mujer e hija, sin ellas esto no tendría sentido.
A mi madre y
padre por darme estas condiciones.
A mi hermana y
cuñado Rubén por tantas charlas y consejos.
A Paco
(Paco-Modesto) por todos tus consejos.
A Luis (La Morera) por tus masajes, como siempre te he dicho "tienes magia".
A la familia de los hermanos Trigo, una gran alegría conoceros.
A Luis (La Morera) por tus masajes, como siempre te he dicho "tienes magia".
A la familia de los hermanos Trigo, una gran alegría conoceros.
A los compañeros
del club de Atletismo Santa Marta, es una gran satisfacción compartir este
hobby con vosotros.
A mis amigos,
por sus llamadas y whatsApp cargados de ánimos.
A Panificadora
Marjal, Santa Marta, y Los Hornos, La Morera, por darme hidratos de carbono de
la mejor calidad.
A Info@, Santa
Marta, por apostar por el atletismo en Santa Marta.




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